Leyendas de la F1: Juan Manuel Fangio -cuarta parte-
...Luego de sus dos
años consagratorios en Mercedes-Benz, Fangio fue contratado por Ferrari para la
temporada de 1956. Ese año, la Escudería tuvo también como pilotos a Peter
Collins, Luigi Musso, Alfonso de Portago, Eugenio Castelotti y hasta en algunas
carreras a Oliver Gendebien y Paul Frere. El balcarceño a bordo de su Ferrari
Lancia D50 obtuvo ese año las victorias en los GPS de Argentina, Gran Bretaña y
Alemania y esos triunfos le permitieron consagrarse otra vez campeón mundial.
Pero antes de hacer
alguna referencia sobre esta situación, me parece importante recordar que el
otro gran candidato al título de ese año, era ni más ni menos, que el británico
Stirling Moss del equipo Maserati.
Dicho esto, la
temporada de la categoría Reina comenzó con el Gran Premio de Argentina en un
fin de semana del mes de enero, donde marcaron el ritmo de los entrenamientos
los Lancia-Ferrari de Fangio, Castelotti y Musso y que, de hecho, dejó a “el
chueco” en la pole position.
Al otro día en la
carrera, fueron los argentinos Froilán González y Carlos Menditeguy quienes
tomaron los puestos de vanguardia en los primeros compases de trayecto y a 50
segundos del puntero se ubicaba Luigi Musso con nulas posibilidades de obtener
la victoria. Fue por ello, que el equipo Lancia-Ferrari le ordenó a Musso que
se detuviera en boxes para cederle su monoplaza a Fangio quien había abandonado
en la vuelta 31 por problemas en su bomba de nafta.
El objetivo para Fangio era claro; superar al Maserati de Menditeguy, lo
que logró con paciencia y oficio en la vuelta 43, cuando su compatriota se
despistó y debió abandonar. Desde ese momento en adelante, se produjo un
atrapante duelo entre Fangio y Moss hasta el giro 67 de los 98 pactados cuando
el argentino superó al rodado del británico, que, a esa altura presentaba
serias complicaciones en su motor. Después, JMF se encaminó a la victoria que
compartió con su compañero de equipo que le había cedido su automóvil, Luigi
Musso.
Volviendo sobre su vínculo conflictivo con Enzo Ferrari, éste nació desde
los comienzos de la relación, y fue producto de las advertencias de Fangio en
cuanto a que su monoplaza no era fiable más una serie de objeciones sobre la
forma de trabajo del equipo técnico-mecánico. “El Chueco” sentía entonces,
que necesitaba de un mecánico exclusivo para su auto, en una temporada que tras
las tres primeras fechas lo situaban tercero en el campeonato de pilotos por ese
triunfo compartido con Musso sumado a un segundo puesto también compartido,
ahora con Peter Collins en Mónaco, y un abandono en el GP de Bélgica.
Es importante remarcar, que a pesar de ese desfavorable contexto, igual
se las había arreglado para estar a tan solo dos puntos de los líderes del
campeonato Stirling Moss y Peter Collins. Esto hasta llegar al GP de Reims,
Francia, cuarta carrera puntuable en la que se presentó Fangio en ese año, en
un circuito para él, que por cierto le traía muy buenos recuerdos, ya que
además de haber hecho su debut europeo (1948) en carreras de F1, lo había
ganado tres veces y en otra restante, logrado un segundo puesto.
En la jornada de clasificación
JMF consiguió la pole position, siendo sus escoltas sus compañeros de escudería
Castelotti y Collins, y ya situados en la carrera, Fangio a bordo de su Lancia
D50 Ferrari fue su claro dominador hasta que en el giro 35, su automóvil
comenzó a fallar lo que lo obligó a detenerse en boxes, donde descubrieron una
sospechosa tubería de combustible pinchada que obligó acto seguido, que
tuvieran que llenarle el tanque para poder salir nuevamente a la pista, ahora
en la cuarta colocación a más de dos minutos de la punta, posición que mantuvo
hasta el final de la carrera que ganó Peter Collins, seguido de Eugenio
Castelotti y completando el podio Jean Behra con su Maserati.
Con esos
resultados, el puntero del campeonato era Peter Collins.
Pero la noticia de
la manguera pinchada del auto del argentino se hizo eco en la prensa y surgió
la sospecha de que Fangio había sido víctima de un sabotaje. Esta situación,
sin dudas, llevó a Enzo Ferrari como máximo dirigente de la escudería a
asignarle al piloto argentino ese mecánico personal que pretendía Fangio para
que supervisará su auto los fines de semana de competición.
A esa altura, el
balcarceño igual había tomado la decisión que al final del campeonato se iría
de la escudería.
Esa edición siguió
su curso y en los dos siguientes GP S, Gran Bretaña y en Alemania, el nacido en
Balcarce logró sendas victorias. En Nurbugring, “el chueco” tal
como lo había hecho con las Mercedes Benz volvió a deleitar al público
local con su forma magistral de manejo. Fue su segundo triunfo en el "infierno
verde".
Un dato interesante del GP de Alemania de ese 1956 fue el que sólo arribaron a la meta cinco pilotos, y en las siguientes posiciones; 1ero Fangio (Ferrari), 2do Stirling Moss (Maserati), 3ero Jean Behra (Maserati), 4to Francisco Godia Sales (Maserati) y por último Louis Rosier (Maserati).
A esa altura, el campeonato de pilotos lo tenía ahora como líder a Fangio con 30 puntos seguido por Collins y Behra con 22 por lo que todo se definiría en la última carrera del año en el Gran Premio de Italia (Monza).
Ese 2 de septiembre quedará siempre en el recuerdo de los amantes de este deporte y del mundo motor, y fue cuando ese día JMF obtuvo su cuarto campeonato de la "máxima" por el noble gesto de su compañero de escudería, Peter Collins, quien detuvo su auto en los boxes al notar que nuestro compatriota había abandonado la carrera por problemas de dirección en su rodado, cediéndole su Lancia para que retornase, no sin antes manifestarle; " siga usted, maestro. Vaya y salga campeón", quien tras darle un fuerte abrazo, reingresó a la pista en la tercera colocación que tuvo como ganador a Stirling Moss, seguido por el binomio Collins- Fangio y en tercer lugar al británico Ron Flockhart de la escudería Connaught.
Conclusiones de la
temporada 1956 de Juan Manuel Fangio: En esa edición
logró 30 puntos producto de tres triunfos en los circuitos de Argentina, Gran
Bretaña y Alemania, más dos segundas colocaciones, Mónaco e Italia, y un cuarto
puesto en Reims, Francia. El subcampeón de ese año fue Stirling Moss con 27
unidades y, en tercer lugar, el caballero Peter Collins con 25.
Como adelantara, al
finalizar la temporada 1956 se marchó de Ferrari y firmó su retorno a Maserati
dejando como registro en aquella escudería una participación en 17 pruebas,
entre carreras puntuables y no puntuables, donde obtuvo 6 triunfos y 4 segundos
puestos.
Segunda etapa en Maserati. Sus
últimas pinceladas en la F1 (1957-1958)
Con la intención de afrontar seriamente
la temporada de 1957, fue que Maserati contrató como piloto principal a Juan
Manuel Fangio quien para aquel año cumplía 46 años, pero que pese a su elevada
edad, demostraba que seguía vigente, competitivo a la vez que su maestría y
determinación para conducir en la "máxima" seguían intactas.
Esto en un tiempo en que debía competir contra pilotos de la talla de Stirling
Moss -quien corrió la primera carrera para Maserati y luego firmó para la
escudería británica Vanwall y los jóvenes Mike Hawthorn -campeón de la
categoría luego en 1958, y Peter Collins ambos de la escudería Ferrari.
Fangio ese año
realizó una de las mejores temporadas de su tan exitosa y formidable carrera
logrando sumar 40 puntos contra los 25 de su más cercano perseguidor, Stirling
Moss y fue en ese 1957, que Fangio abordo de su Maserati 250 F obtuvo su quinto
y último campeonato de la Formula 1 tras sus triunfos en los Grandes Premios de
Argentina, Mónaco, Francia, y el que fue sin dudas, el más emocionante e increíble
de su vida deportiva en la “máxima”, la carrera de Nurburing de 1957,
sobre la que hablaré especialmente, y de
manera detallada, en la próxima entrega.
El campeonato ese
año había comenzado en enero en el Autódromo de Buenos Aires y ya en la jornada
de clasificación los tres pilotos más rápidos habían sido de Maserati Stirling
Moss, Fangio y Jean Behra en ese orden.
Ese día la
escudería Maserati marcó el ritmo y relegó al equipo de Ferrari. Esto, aun
cuando en la primera vuelta Moss sufrió la rotura del acelerador de su auto y
perdió 13 minutos en boxes. En el interín, Fangio, promediando el cuarto giro se
ubicó en el primer lugar y que lideró hasta el final de la carrera, seguido por
su compañero Behra mientras las Ferraris de Peter Collins, de Musso, de Hawthorn
abandonaban. Ya en la vuelta 76 tuvo que hacer lo propio, en esa lamentable
jornada para las Ferraris, Eugenio Castelotti, quien marchaba tercero, cuando
en la curva Ascari se le desprendió su rueda izquierda trasera, ocupando a
partir de ese instante esa ubicación, el argentino Carlos Menditeguy.
Ganó Fangio seguido
por sus compañeros de equipo Behra y Menditeguy siendo para éste último su
único podio en la Fórmula Uno.
Los primeros
instantes de la carrera tuvieron a Moss en la primera posición seguido por Collins
y en el tercer lugar por Fangio, pero en el cuarto giro, Moss perdió el control
de su automóvil y se estrelló contra una barrera de contención quedando su
Vanwall dañado en medio de la pista. Collins si bien lo pudo sortear, no pudo
evitar con la maniobra chocar contra las barreras. El que sí pudo eludir esos
obstáculos fue Fangio a partir de ese momento se aferró al primer puesto y
con solvencia ganó la competencia seguido a más de 20 segundos por el británico
"Tony" Brooks de Vanwall.
Tan solo seis
monoplazas completaron la carrera, ubicándose en este orden, 1ero Fangio, 2do
Brooks (Vanwall), 3ero Gregory (Maserati), 4to Lewis- Evans (Connaught), 5to Trintignant
(Ferrari) y 6to, Jack Brabham (Cooper- Climax).
A esas alturas, “el chueco” era el cómodo líder del campeonato de pilotos; al punto que la prensa comenzaba a hablar sobre su quinto título de campeón.
El siguiente Gran
Premio se corrió en el circuito de Rouen-Les-Essart (Francia) donde la
escudería Vanwall no contó con sus dos pilotos principales, Moss y "
Tony" Brooks, ausencias que facilitaron el trabajo del argentino para
lograr la pole position siendo secundado por su compañero Jean Behra y tras
ellos por Luigi Musso de Ferrari.
Desde la tercera
vuelta de las 36 pactadas, el balcarceño marcó el ritmo, afianzándose en la
punta desde donde batió el récord de vuelta que el mismo había realizado con
anterioridad; aunque, más adelante el récord de esa carrera lo realizaría Musso
con 2'22"4. No obstante, la reacción del italiano nunca puso en riesgo la
victoria de Fangio ya que comandaba la competencia de manera holgada.
Ese día JMF obtuvo
el triunfo con su Maserati en 3 horas 7' 46,4" promediando los 161 km/h, ubicándose
en segundo lugar Musso y completando el podio Mike Hawthorn de Ferrari.
Fangio llegaba a
los 25 mientras sus escoltas más próximos Musso y Behra se ubicaban a 18 puntos
de distancia.
La siguiente
carrera sería en el circuito de Aintree, (Gran Bretaña).
Ese no sería un buen fin de semana para nuestro protagonista ya
que, a mitad de carrera, por problemas en su auto, debió abandonar. Por su
parte, Moss también tuvo problemas con su Vanwall, pero en la vuelta 26 se
subió al monoplaza de "Tony" Brooks lo que le permitió llevar a la
escudería británica a la victoria. El podio lo conformaron esa jornada, 1eros
Brooks- Moss, 2do Musso y 3ero Hawthorn, estos dos últimos a bordo de una
Ferrari 801.
Dato: a la hora de tomar el automóvil de Brooks, Moss se incorporó a la pista
en la novena colocación lo que no le impidió que al término de las noventa
vueltas se llevara la victoria la escudería británica con sus dos pilotos
locales. La última vez que un binomio 100% británico había ganado en un GP
(puntuable) había sido en el Francia de Tours en 1923 con Sir Henry Segrave y
su auto Sunbeam.
Pese a su mala
performance en el GP de Inglaterra, Fangio, siguió liderando el campeonato con
una ventaja de más de diez puntos.
El próximo destino de esa temporada era el GP de Nurburgring, que fue,
quizás, su más espectacular, emocionante y consagratoria carrera en la F1, la que,
por ello, me explayaré por separado, y en el próximo capítulo.
Próxima entrega: Como
hice referencia, en el quinto y último capítulo de la biografía deportiva sobre
Juan Manuel Fangio abordaré "la hazaña de Nurburgring" de 1957,
sus últimas carreras en 1958 a bordo de Maserati, junto a sus brillantes
estadísticas en la Fórmula Uno y su vínculo con el automovilismo en su etapa post-
retiro.
(Continuará...)



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