Un coloso se despide
El
jueves 15 de septiembre del año 2022 no fue un día más para el mundo del tenis,
porque en aquella jornada, y a través de un sentido comunicado, el gran tenista
suizo, Roger Federer, decidió anunciar que se retiraba del circuito
profesional.
Fue
una noticia impactante, pero en cierta forma, era esperable. ¿Por qué digo
esto? La respuesta es simple. Primero porque hoy tiene 41 años, y todo ciclo,
aun el de los mejores algún día termina. El nacido en Basilea es profesional
desde 1998, disputando, ni más ni menos, que 1526 partidos en el circuito ATP.
Y segundo, las constantes lesiones e intervenciones quirúrgicas en su rodilla
derecha que lo acompañan desde principio de 2020 fueron mermando también su
condición física.
Dicho
esto, me parece oportuno rendirle un pequeño homenaje a este exquisito jugador
que hoy se retira, pero que siempre será recordado como uno de los mejores, o por
muchos, el mejor jugador que haya pisado un court de tenis.
Sin
dudas, Roger Federer fue, es, y será por siempre, sinónimo de tenis en su
máxima expresión.
A
continuación, algunos hitos de la prolífera y exitosa carrera de “su majestad”:
*Sus
inicios
Esta
historia comienza a las 8:30 de la mañana del sábado 8 de agosto de 1981. En
ese momento, llegaba a este mundo Roger Federer. Ahora bien, es muy
interesante, como desde pequeño comenzó a tener fascinación por los deportes
que tienen a una pelota de por medio. Sus padres, Robert y Lynette, estaban
ligados desde un principio en el mundo del tenis. Ella, hasta llegó a tener ránking
y él, lo jugaba de forma amateur. Sin dudas, una pasión que los unía.
Retomando
al pequeño RF, su entorno ya le veía condiciones desde una temprana edad. Sus
virtudes eran su competividad, su perseverancia y una facilidad natural para
los deportes. Un defecto: su mal carácter. Por esos años, él era muy mal
perdedor, se frustraba demasiado e irritaba a aquellos que lo rodeaban.
Su
primer ídolo de este último deporte fue Boris Becker quien había ganado
Wimbledon cuando Roger ni siquiera había llegado a cumplir los 4 años. Pero, si
pudo ver cuando el alemán perdió las finales de dicho certamen en los años 1988
y 1990. Sus padres afirmaban que tras esos dos partidos Federer lloró ante el
televisor. El verdugo de Becker en ambas oportunidades fue el sueco Stefan
Edberg, que por esas cosas del destino, años más tarde este último fue el
entrenador del suizo en los años 2014 y 2015.
Volviendo
a la época de su niñez, a sus 6 años de edad las cosas empezaron a cambiar
cuando conoció a Marco Chiundinelli, un profesional del tenis que se retiró en
el torneo de Basilea 2017, con quien hizo una importante amistad y lo acompañó
en sus comienzos tenísticos. De hecho, Federer a los 8 años ingresó en el
Tennis Club Ciba Old Boys de su ciudad natal y meses más tarde, Marco lo
seguiría. Su amigo, recuerda que en los entrenamientos Roger perdía contra todos,
pero, que cuando le tocaba jugar partidos de verdad, ahí se veía la diferencia.
Su primer entrenador en el club, fue el checoslovaco Adolf Kacovsky quien ya veía en él que tenía un talento natural, y que, se podría decir, había nacido con una raqueta en la mano. Se sorprendía a menudo de su alumno, y para bien, por la facilidad que tenía para aprender rápidamente los golpes o movimientos. En tal sentido, AK veía que RF podía corregir algo en cuestión de golpes, cosa que a otros le llevaba tres semanas. Ahí, estaba la diferencia. Pero aunque buscaba la perfección, sus malas actitudes más de una vez le jugaban malas pasadas. Finalmente, fue el checo quien primero le escuchó decir convencido a ese niño que quería ser algún día el número uno del mundo.
Finalmente,
antes de cumplir los trece años, decidió abocarse al 100% al tenis. De ese
modo, dejó su hogar para pasar dos años en Ecublens, localidad donde se
encontraba el centro nacional de tenis suizo.

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