Un coloso se despide: segunda parte
Antes de continuar, y a modo de aclaración, me parece de suma importancia explicar
brevemente la dinámica que implementaré en este apartado. Aquí, iré desmenuzando el
desempeño del suizo por superficie y me detendré en algunos partidos o momentos
cruciales de la carrera deportiva de RF.
1) En primer lugar, hablaré de la que fue la más esquiva para el helvético a lo largo
de toda su carrera, que fue, sin dudas, la del polvo de ladrillo,” clay” o tierra
batida, como prefieran llamarlo. Ésta, fue siempre una superficie en la que le
incomodó jugar por ser un tipo de canchas, por regla general, más lentas,
pesadas y donde los peloteos o rallies suelen ser más largos, mientras Federer,
siempre fue un jugador que se apoyó mucho en su saque, en el juego de potencia
y en los puntos cortos. En síntesis, buscaba por lo general tener la iniciativa del punto.
Sin embargo, y pese a todas estas adversidades, el suizo supo ganar 11 títulos de
este tipo. El más importante fue El Abierto de Francia en el año 2009.
A continuación, me detendré en esta obtención.En esa edición, y tras tres finales consecutivas perdidas frente al español Rafael
Nadal (2006,2007 y 2008), RF llegaba a París con la ilusión de levantar el único
GS que le faltaba.
Tras unas exitosas dos semanas por su paso en esa edición, el 7 de junio de 2009
se enfrentó en la final a la gran sorpresa del torneo, el sueco Robin Soderling,
quien había eliminado en octavos al gran favorito del certamen, el mencionado
RN.
Ahora, volviendo a la final, esta vez no hubo sorpresas. El suizo derrotó a su
rival en sets corridos y llegó al tan ansiado título en el Major francés. Para la
historia quedará ese último saque a la T de Federer, la posterior devolución a la
red de su rival, seguida de la inmediata algarabía que le siguió a ese triunfo. Con
él, el suizo ese día se sacó un gran peso de encima que lo venía estorbando desde
hacía un largo tiempo, al punto, que luego del encuentro, él mismo la llegó a
considerar que probablemente esa había sido una de las victorias más
importantes de su vida.
En su camino a la final de ese Rolan Garros venció a Todd Martin, José
Acassuso, Paul -Henri Mathieu, Tommy Haas, Gael Monfils y Juan Martín Del
Potro.
En el 2011, otra vez pudo acceder a la instancia final del torneo, pero,
nuevamente, cayó en manos del mallorquín Rafael Nadal.
Su récord en Roland Garros fue de: 73 victorias- 17 derrotas.
Masters 1000 Mutua Madrid Año 2012: Torneo sobre polvo de ladrillo azul
y un tanto insólita. Por eso, me parece oportuno traerla a la memoria y narrar
brevemente lo que sucedió allí.
Este evento en el circuito ATP fue ideado e impulsado por el histórico y
experimentado entrenador rumano, Ion Tiriac, en el año 2009.
Volviendo a la edición 2012, el certamen se disputo en plena primavera europea.
Puntualmente, el clima durante la competencia fue inestable: El termómetro
pasaba de calor a frío y viceversa. Esto, hizo que las canchas se “endurecieran”
generando dos consecuencias principales. Primero, que las canchas pasasen a ser
más rápidas, y segundo, la estabilidad de los apoyos fueran más dificultosas para
los jugadores. Estas nuevas variantes perjudicaron a algunos, tal fue el caso de
Rafael Nadal, beneficiando como contracara a jugadores con un juego más
agresivo como era el caso de Roger Federer.
“El reloj suizo” finalmente lograría el campeonato venciendo en la final por 3-
6,7-5 y 7-5 al por entonces Top Ten Tomas Berdych. Cabe resaltar que en dicho
torneo, RF venció a todos jugadores que se encontraban dentro del Top 25 del
mundo.
2) Ahora bien, la próxima estación es sobre las superficies duras; que pueden ser
“Indoor” o cemento. En este tipo de canchas, “Su Majestad”, disputó partidos
memorables en donde no abundaron saques formidables, voleas magistrales,
reveses para el recuerdo y múltiples recursos que hicieron deleitar a los
espectadores. En las “canchas duras”, Federer, obtuvo, nada más ni nada menos,
que 71 certámenes.
A continuación, algunas de sus actuaciones más destacadas.
En primer lugar, traigo a la memoria el Abierto de los Estados Unidos,
certamen en el que se consagró campeón en 5 oportunidades consecutivas
(2004,2005,2006,2007 y 2008). En dicho sitio, llegó a tener una gran química
con la afición local la cual se inclinaba, en su mayor parte, a su favor.
De esas victorias, hago énfasis en la que fue su cuarta obtención de ese
certamen, la del 2007. En dicha oportunidad, venció en la final por 7-6,7-6 y 6-4
a un por entonces joven de 20 años, un tal Novak Djokovic.
Fue un partido donde se enfrentaron, por una lado, la experiencia de un jugador ya
consagrado en el circuito (Federer), y por el otro, un joven novato que afrontaba su
primera final de GS, el serbio ya mostraba su talento y su hambre de gloria, pero aun era
inexperto en este tipo de torneos e instancias.
De hecho, ND llegó a tener buenas posibilidades para cerrar el primer set (sacó
6-5 y 40 a 0) pero, finalmente, lo perdió. En parte fue, por su prematura edad,
pero también, porque enfrente estaba el suizo, quien en ningún momento perdió
la compostura. En esa primera manga, RF salvaría 5 bolas de set en contra. En el
segundo parcial, Federer continuaba errático, pero lo compensaba con buenos
saques y así salvó dos bolas para set. En el último, y definitivo, no hubo dudas,
venciendo a su rival por 6-4.
En el Us Open finalizó con de 89 victorias contra 14 derrotas.
Otro torneo sobre esta superficie que siempre fue de su agrado, se trató del
primer GS del año, el Australian Open (AO) donde levantó el trofeo en 6
oportunidades (2004,2006,2007,2010,2017 y 2018). En el país oceánico, tuvo
noches inolvidables y partidos que quedaran siempre en la memoria de los
amantes de este deporte.
A la mente, se me vienen ahora dos momentos que seguramente fueron, son y
serán, muy especiales en la carrera del nacido en Basilea.
El primero, una de sus últimas batallas dirimidas en una final de GS, que fue la
de la edición del 2017, donde jugó contra su archirrival y amigo, Rafael Nadal.
Se enfrentaron allí dos estilos de juego marcadamente opuestos; de ataque (RF)
y de defensa y contragolpe de su rival. Fue un partido intenso, de más de 3
horas y media de duración, con cinco sets jugados, que se definió con un ojo de
halcón, que tras el suspenso que tuvo, confirmó que la última derecha de Federer
había tocado fleje, y así, nuestro homenajeado lograba su quinto AO. Lo que
quedará para el recuerdo será ese último set. Nadal, logró estar 3- 1 arriba, pero,
RF no se rindió, y de manera sorprendente ganó los últimos 5 games del partido para
decretar el 6 -3 final. Luego, él mismo llegó a afirmar, que en ese último set había jugado
los mejores 25 minutos de su vida.
El otro momento que traeré como recuerdo, fue en la final del 2018. Allí revalidó el título y
obtuvo su vigésimo y último GS venciendo en la final, otra vez, en 5 parciales a un
experimentado y potente, Marin Cilic. Si bien el croata había resultado un serio escollo hasta
el final del cuarto set, en la quinta y última manga, encontró en el suizo a un rival decidido y
letal que lo dejó sin chances, derrotándolo sin atenuantes por un cómodo 6-1.
Récord en el Abierto de Australia: 103 victorias contra 15 derrotas.
Es de destacar, que Federer hasta el momento es el máximo ganador del ATP Finals o dicho
en español “el torneo de Maestros”,
certamen al cual acceden los ocho mejores rankeados del año en el circuito.
En total, lo obtuvo en 6 veces: 2003, 2004 en Houston;
2006, 2007 en Shanghai y 2010, 2011 en Londres.
Sin dudas, la edición más especial para el suizo fue la del 2011 donde venció en
un partido cerrado y dramático por 6-3, 6-7 y 6-3 al francés Jo-Wilfried Tsonga, y
con este triunfo, RF, superaba en la lista histórica de campeonatos ATP Finals
obtenidos, a dos grandes leyendas del tenis; Ivan Lendl y Pete Sampras.
Bonus track: No me quiero olvidar del torneo de ATP 500 de Basilea; ciudad
natal de Federer. Allí, en su infancia había sido ballboy y ya como profesional,
se convirtió en el jugador con más títulos en este torneo con un total de diez.
Basilea será recordado en el mundo del tenis como el lugar donde RF obtuvo en
el año 2019 su último torneo; el número 103 como profesional, donde en la
instancia final venció en sets corridos al australiano Alex De Minaur.






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