La constancia tiene su premio



En la élite del deporte mundial existen miles de atletas, pero unos pocos realmente llegan a la excelencia. Esta última condición no es para cualquiera, ya que se necesita, un talento innato, una pasión desenfrenada por lo que uno hace, esfuerzo, y una mentalidad de acero.

En esta oportunidad, hablaré de dos figuras emblemáticas del mundo NBA que supieron anteponerse a adversidades y volvieron a los primeros planos de este deporte, dando así, una gran muestra de carácter y de amor propio.

Antes de dar comienzo y a modo de spoiler, adelanto, habrá un bonus track. Una pista, a dos jugadores fantásticos, le seguirá, un entrenador de baloncesto que se ganó el corazón de toda una ciudad.

Sin más nada que agregar a esta introducción, comencemos:

1) Michael Jordan

El 29 de octubre de 1985 en un partido de comienzo de fase regular, frente a Golden State Warriors, Jordan se lesionó gravemente en el hueso esfoides, que se ubica en la zona tarsiana de los pies. De este modo, el 23 de los Bulls se perdió un total de 64 partidos. Su vuelta a las canchas demandó de paciencia y un buen período de rehabilitación. Sin dudas, está mala situación lo fortaleció tanto físico como mentalmente. 'Air Jordan' llegó a contrarreloj a la etapa más importante de la NBA, los playoffs y si bien en dicha instancia quedaron fuera en primera ronda contra los Boston Celtics, quedará para el recuerdo de aquellos que lo vivieron, su duelo entre ese fabuloso y joven vs. un ya consagrado y extraordinario jugador como lo fue Larry Bird.

El resto de la historia de este brillante y atlético escolta es más que conocida donde podemos recordar sus duelos memorables frente a otras leyendas, tal el ya mencionado Larry Bird, o Isiah Thomas de los 'bad Boys' de Detroit, Erving “Magic” Johnson y sus Lakers, Charles Barkley de los Philadelpia 76 Sixers y Phoenix Suns y Karl Malone (Utah Jazz), entre tantas otras. 

Por último, no hay que olvidarse de sus seis anillos divididos en dos tricampeonatos (1991-1993) y (1996-1998). Y aquí me freno un momento. El segundo tricampeonato, sin desmerecer el primero, tuvo como uno de los condimentos especiales la vuelta de MJ a las canchas luego de dos años de ausencia. Durante ese lapso de tiempo probó suerte en el béisbol donde tuvo poco éxito.

Esta vez, los Chicago Bulls no ganaron tan holgadamente, de hecho, tanto los Seattle Supersonics (1996) como los Utah Jazz (1997 y 1998) en las finales los pusieron contra las cuerdas en más de una oportunidad, pero, finalmente, y con un Michael Jordan en nivel MVP, la franquicia de la 'ciudad de los vientos' supo sacar adelante las eliminatorias y de esta manera proclamarse campeón.

2) Kobe Bryant

Sin duda alguna, Bryant fue sinónimo de lucha, perseverancia, dueño de un gran talento, que, por sobre todo, amo su profesión como muy pocos.

Ya desde muy joven 'the black mamba', como solían apodarlo en el mundo del baloncesto, partió en desventaja respecto al resto. ¿Porqué digo esto? La respuesta es simple.  

Porque se arriesgó a dar el salto a la NBA sin haber pasado previamente por el básquet universitario habiendo sido seleccionado en el draft de 1996 en el puesto número 13 por la franquicia Charlotte Hornets, quien posteriormente lo cedió a los Lakers con tan solo 18 años de edad.

Su incipiente figura irradiaba talento, pero había un problema. Él quería ser el líder indiscutido del conjunto angelino lo que en los primeros años no se pudo dar, ya que la estrella principal de ese equipo era el eximio pívot, Shaquille O'Neal.

Este último, junto al escolta surgido en el colegio secundario Lower Merion del estado de Pensilvania, condujeron a los Lakers a los campeonatos del 2000, 2001 y 2002. Tras la desvinculación de S. O'Neal en 2004, Kobe Bryant supo que tenía ahora su gran oportunidad; la de comandar en cancha a su equipo y porqué no, aspirar al anillo.

Dichos objetivos los logró y con creces. Y aunque de hecho, los Lakers obtuvieron el subcampeonato en el año 2008 perdiendo la final frente a su clásico rival, los Boston Celtics), después, al año siguiente sí llegaron los anillos del año 2009 y 2010, primero ganándoles a los Orlando Magic y después a los Celtics. Como dato relevante, en ambos anillos obtuvo el premio MVP al jugador más valioso de las finales.

Por último, y luego de alcanzar la gloria llegó el declive de esos Lakers aunque Kobe Bryant seguía siendo un jugador implacable en ataque  y pese a la aparición de algunas lesiones.

Bonus track. Gregg Popovich 

El pasado viernes por la noche, en el AT-T Center, los San Antonio Spurs vencieron en un emotivo duelo a los Utah Jazz por 104 a 102. No fue un partido más, ya que con esa victoria el brillante entrenador Gregg Popovich alcanzó su triunfo número 1336 en fase regular, y de este modo, se convirtió en el entrenador con más logros en esta etapa de la competición.

Dejó atrás así la marca anterior, correspondiente al mítico Don Nelson quién había logrado obtener 1335 victorias. Como nota o anécdota, cabe señalar, que Gregg Popovich, antes de convertirse en entrenador de los Spurs, fue asistente de Don Nelson en los Warriors entre los años 1992 y 1994.

Por otro lado, la particularidad de esta historia, es que todos estos triunfos los obtuvo con la franquicia texana, la cual dirige sin interrupciones desde 1996.

Él, junto a R.C. Buford, Gerente General histórico de los Spurs, fueron los grandes artífices de transformar a San Antonio en una potencia de la NBA.

Para ello, primero, seleccionaron muy oportunamente en el draft de 1997 a Tim Duncan para complementarse en el juego interno con el reconocido pívot David Robinson, ambos fundamentales para que SAS lograse en 1999 su primer anillo de campeón. 

Lo que siguió luego, simplemente fue apoteósico. Llegaron Emanuel Ginobili, Tony Parker, además de la aparición de jugadores de la talla de Kawhi Leonard, La Marcus Aldridge, Boris Diaw y los nombres siguen. Me detengo aquí, ya que estoy siendo injusto con algunos jugadores destacados que me olvidé nombrar. En síntesis, 5 títulos en un lapsus de 15 años, toda una proeza.

Volviendo al homenajeado, me quedó con dos imágenes tras la finalización del partido frente a los Jazz: en primer lugar, el abrazo fraternal entre 'Pop' y el joven talento, Dejounte Murray y, por último, todo el equipo actual rodeando con saltos de alegría por el logro que obtuvo su entrenador.

 

 

 

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