Michael Jeffrey Jordan
Nació
en Brooklyn, Nueva York el 17 de febrero de 1963.
Ya
antes de dar el gran salto a la NBA, Jordan, representó a la Universidad de
Carolina del Norte, conjunto en el cual, para principios de los ochenta, era
furor por sus destacadas actuaciones en la NCAA, liga en la que logró el título
en 1982 tras vencer en la final a la Universidad de Georgetown que en aquel
momento contaba entre sus figuras, al luego reconocido pívot, Patrick Ewing.
En
esa final M.Jordan le dio el triunfo a su equipo, con una jugada decisiva que
se le hizo costumbre y lo acompañó en otras finales: el tiro ganador sobre la
hora. En esa ocasión, encestó el doble por sobre la bocina final y le otorgó el
campeonato a la Universidad de North Caroline, dando vuelta el marcador y decretar
el 63 a 62 final. De más está decir, que el mundo del básquet tenía frente a
sus ojos a un jugador extraordinario que por cierto ya se perfilaba para
grandes cosas. El neoyorquino brilló en dicho equipo hasta 1984, fecha cuando a
mediados de ese año, firmó su primer contrato para los Chicago Bulls que lo
había drafteado en el tercer lugar.
No
obstante, el fuerte carácter de Jordan y hasta a veces su marcada severidad
para con sus compañeros en prácticas y juego, sirvieron para sacar de ellos, su
mejor juego y una confianza ganadora. En otras palabras, potenciaba al máximo
el nivel de aquel que estaba a su lado y
estaba dispuesto a oír sus consejos o recomendaciones.
Por otro lado, su juego personal fue exquisito
y útil a la vez al equipo. En lo colectivo, siempre supo cargarse el equipo al
hombro cuando más se lo necesitó. Su espíritu competitivo, su permanente
búsqueda de la perfección en el juego, fueron factores determinantes para
sobrellevar cualquier presión en cualquier cancha y partido. Su fuerza mental
le permitió en gran medida superar a otros grandes rivales de esa época en el
parqué.
Durante
su paso en esa franquicia, este magnífico escolta obtuvo seis anillos con la
camiseta número veintitrés en la espalda mientras dio cátedra de básquet
durante los períodos de 1984 a 1993 y de 1995 a 1998. Su extensa carrera
deportiva estuvo llena de logros y de brillantes actuaciones, de aquel qué para
muchos, fue el mejor jugador de todos los tiempos. Entre éstas, se me ocurre
destacar, seis momentos inolvidables que lo tuvieron a Jordan, como
protagonista principal en los años dorados de los Bulls.
El
primero, en la noche del 26 de octubre de 1984. Esa fecha no fue un día más
para el básquet mundial ya que fue el de su debut en la NBA. En esa
oportunidad, los Bulls vencieron a los Washington Bullets (ahora Wizards) por
109 a 93 cumpliendo una destacada actuación para un debutante que cerró su
planilla personal con dieciséis puntos, seis rebotes, siete asistencias, cuatro
bloqueos y dos recuperos de balón.
El
tercero, el “The shot” contra Cleveland Cavaliers en la primera rueda de los
playoffs de la temporada 1989 y que le dio a su equipo, con esa majestuosa
jugada, el quinto y definitivo punto de la serie.
Otra
vez, como en la final de la NCAA y cuando faltaban menos de cuatro segundos
para que terminara el partido, con su rival arriba en el marcador 100 a 99,
Jordan, tras recibir un pase de la línea lateral, se posicionó a la altura de
la línea de libres, se suspendió en el aire como si flotara, y desde esa
posición, para la admiración de todos, soltó un tiro ganador que al encestar,
le dio el agónico triunfo a los Bulls, y con ello, la clasificación a
semifinales de la Conferencia que luego perderían contra Detroit Pistons.
El
cuarto, en 1991, cuando lograron su primer anillo venciendo en las finales a
los Lakers por cuatro juegos a uno, serie en la que fue distinguido como el MVP
y promedió los 31,2 puntos, 11,4 asistencias, 6,6 rebotes y 2,8 recuperos del
balón por juego. El último encuentro, lo encontró abrazado en zona mixta con el
mítico Erving “Magic” Johnson.
Para
llegar a esa instancia decisiva, los Chicago Bulls, previo, se tomaron revancha
en las finales de la Conferencia Este de su rival directo de aquel momento, los
Detroit Pistons liderados por el talentoso Isaiah Thomas en una serie que había
culminado con un categórico de cuatro juegos a cero.
El
quinto, el 18 de marzo de 1995 cuando anunció públicamente, tras diecisiete
meses alejado del básquet, su regreso a los Bulls y profirió su emblemática
frase; “I´m back” (estoy de vuelta). Su primer partido en su vuelta a la NBA
contra los Indiana Pacers, no lo hizo con el histórico dorsal 23 en su espalda
sino con el 45, jugando cuarenta y tres minutos en donde, si bien se lo veía
con falta de ritmo, no le fue impedimento para aportar con diecinueve puntos,
seis rebotes, seis asistencias y tres robos de pelota, aunque ese día no pudo
evitar, la derrota de los suyos por 103 a 96.
Entre
sus innumerables logros personales en la NBA, encontramos que se consagró en
seis oportunidades MVP en series finales, fue mejor defensor de liga, y a su
vez, lideró dentro de la cancha a los Bulls durante gran parte de la gloriosa
década de los noventa que tuvo la franquicia. Fue, además, un temible jugador
en ofensiva, fase donde promedió a lo largo de su carrera los más de treinta
puntos por partido, la que resulta una marca que le permite estar entre los
mejores goleadores que han pasado por la historia de la Liga.
Tras
dos años y medio fuera de las canchas, decidió jugar sus últimas dos temporadas
en la los Washington Wizards (2001/2002 y 2002/2003), y si bien siguió
respondiendo en cancha, sus actuaciones no fueron iguales. Alterno buenas y malas,
de hecho, en varios encuentros finalizó sus planillas encestando por debajo del
doble dígito, ejemplo de esto fueron los partidos frente a los Lákers y después
frente a los Toronto Raptors, en ambos matches finalizó con escasos 2 puntos.
Fue así, que finalizada la temporada
2002/2003, el extraordinario escolta neoyorquino le puso el punto definitivo a
su carrera deportiva en la NBA. El 16 de abril de 2003 el partido Washington
Wizards vs Philadelpia 76 sixers no fue uno más, ya que allí fue la despedida
definitiva de quien supo ser el basquetbolista más destacado de los últimos
tiempos, y para muchos de toda la historia.
Apreciación final: Será difícil de igualar lo que hizo Michael Jordan por este maravilloso deporte. Quedando para la historia su gran capacidad atlética, un magnifico tiro de media distancia y una mentalidad ganadora increible.
Quien sabe si a futuro
existirá otro como él, y cuanto entonces, habrá que esperar. “Air Jordan”
ingresó el 11 de septiembre del 2009 al salón de la Fama del basketball ubicado
en la ciudad de Springfield, estado de Massachusettes. Actualmente, es el dueño
de la franquicia Charlotte Hornets.
Posición
en la cancha: Escolta
Dorsales
utilizados: 23,45 y 12
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