Lebron James (“ The King” o “el rey”)

 

Nació el 30 de diciembre de 1984 en Akron, Ohio.

Al hablar de él, nos referimos a un jugador de toda la cancha, con un espíritu siempre ganador, poseedor de un talento innato, dueño de una gran vocación ofensiva sumada a una férrea y segura defensa.

La etapa formativa que tuvo en este maravilloso e impredecible deportista la ubicamos en el St. Vincent High School, donde para esa época, y por sus condiciones, fue considerado en aquel momento como una de las mayores promesas con destino de NBA. Por eso no sorprendió que en el año 2003 resultara drafteado en el primer puesto por los Cleveland Cavalliers (Cavs), equipo que, desde sus primeros años en la Liga, mostró todo su talento ofensivo y defensivo.

En el 2007, “The King” lideró por primera vez en la historia a esa franquicia a las finales de la NBA aunque se perdieron por un contundente cuatro a cero frente a los San Antonio Spurs.

Luego de ese gran paso por los Cavs, al no arreglar contractualmente con ese equipo, quedó como jugador libre y firmó para los Miami Heat la temporada 2010/2011, un plantel que estaba integrado, entre otros por jugadores de talla de Dwyane Wade, el siempre confiable pívot Chris Bosh y por último, un triplero letal y decisivo como lo fue Ray Allen con quienes ganó sus dos primeros anillos.

El primero en el 2012, siendo recordado en su rol y juego como un líder indiscutido del equipo, que sobresalió en la serie final frente a Oklahoma Thunders en la que se impusieron por una contundente cuatro a uno y le valió ser merecedor al premio del jugador MVP.

El restante, al año siguiente, nuevamente con un estelar y dominante Lebron James en cancha, en una reñida serie final frente a los San Antonio Spurs en la que se impusieron por un apretado marcador de cuatro juegos a tres, y donde tuvo una descollante actuación en el séptimo y definitivo partido donde aportó treinta y siete puntos, logró doce rebotes y dio cuatro asistencias para la victoria.

Finalmente, en el 2014, tras perder la serie final contra los San Antonio de Kawhi Leonard, Tim Duncan y compañía, “The King” regresó los Cleveland Cavaliers, ahora, con figuras en su nómina como Kryie Irving y el interno Kevin Love, lo que lo convertía en un serio aspirante al título. Lebron no defraudó, y desde el inicio asumió el rol de referente del plantel, siendo una vez más, el jugador desequilibrante y brillante, ahora de un equipo que quedará en la historia por su juego y que obtuvo el anillo del 2016 y los tres subcampeonatos, del año 2015, 2017 y 2018.

Hubo un momento en toda esa secuencia triunfal, que quedará en el recuerdo de todos los fanáticos de los Cavs, que lo tuvo como gran protagonista, y fue en aquel recordado séptimo partido de las finales contra los Warriors en el año 2016, más preciso, por aquel magnífico y oportuno taponazo a Igoudala cuando faltaban menos de dos minutos, el marcador iba iguales en ochenta y nueve y parecía una canasta segura de los Golden, pero olvidaron que frente a ellos, esa noche, se encontraba defendiendo “The King”. La historia que siguió es ya conocida. Los Cavs empujados por ese envión anímico ganaron el partido y lograron el título. A la postre, esa final lo tuvo al brillante alero como MVP.

En esa última y decisiva serie sus promedios finales fueron 29,7 puntos, 11,3 rebotes, 8,9 asistencias, 2,6 robos de balón y 2,3 bloqueos por cotejo.

En los albores de julio de 2018 el romance entre Lebron y los Cavs se dio por finalizado, y quien fue entonces por los servicios del perimetral fue la franquicia Los Ángeles Lakers.

La temporada 2018-2019 fue de transición para él y los suyos ya que no ingresaron a los playoffs por haberse ubicado décimos en la Conferencia Oeste con un récord final de 37-45, a pesar, de que en lo individual sus números fueron más que aceptables, ya que finalizó ese curso con 27,4 puntos, 7,4 rebotes y 8,5 asistencias por juego.

Pero, el conjunto angelino tuvo su punto culmine de felicidad con él en el equipo, cuando obtuvo el anillo de la temporada 2019/2020 que lo tuvo a él (MVP de las Finales) y a un gigante en el poste bajo como lo es Anthony Davis, como los dos grandes baluartes de ese triunfo.

Los Lakers habían finalizado esa temporada regular primeros en su Conferencia (52-19), con Lebron como figura estelar de la franquicia y volviendo a los playoffs después de 6 años de ausencia.

Allí, en la búrbuja sanitaria en Orlando, Lebron James guio a los suyos en ofensiva, pero no hay que olvidarse que estuvo muy bien acompañado por el ya mencionado Davis, por Caldwell-Pope, Alex Caruso y compañía.

“The King” actualmente tiene 37 años, y con 4 anillos en tres franquicias diferentes bajo sus espaldas, nos demuestra que aun conserva ese fuego sagrado que demostró en sus años de esplendor. De hecho, esta temporada tuvo noches fabulosas donde se destacaron algunos de sus triples-dobles y muchos tantos por partidos, arriba de los 30 puntos encestados. Pero, sin dudas, uno de los momentos más especiales de esta temporada se dio este martes por la noche en la victoria frente a Houston Rockets por 132 a 123, donde “Bron” encestó 32 puntos, bajó 11 rebotes y dio 11 asistencias. De esta manera, el nacido en Akron llegó a los 36.000 puntos en la NBA. Superado en ese rubro solamente por Kareem Abdul-Jabbar y Karl Malone.

Por último, este año, él y sus Lakers buscarán salir de un comienzo irregular de temporada (récord 17-19), si sostiene su nivel basquetbolístico superlativo, y entonces, el equipo angelino ajusta algunos detalles, convirtiéndose sin dudas, en un duro hueso de roer para cualquiera.

Posición en cancha: Alero

Dorsal/es NBA: 6-23

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